29 de agosto de 2010

Mi última desición

Miraba las estrellas, ojos de ángeles parpadeantes en la inmensidad de la noche, aquel rostro llamado luna contemplaba a los habitantes de la tierra, me acompañaban tambien las luces de los edificios aledaños, muchos cuartos prendidos, la gente en su interior asomábase por la ventana para mirarme sorprendida, pero no había tiempo para saludar... el piso cada vez se veía más cerca.

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