Aquella mirada misteriosa,
me inunda como lluvia tormentosa,
me lleva como rio caudaloso,
me hunde aquel oceano furioso.
Porque Aquellas dos llamas bastan,
para hacer arder mi alma,
incinerar mi mente
y robarme la calma.
Tu sonrisa es otra de tus armas
un chispazo enorme que ralentiza mis sentidos
salido de tu boca es relámpago perdido
con dientes destellantes que suenan como alarmas
que me dicen en secreto que te has divertido.
Porque eres inocencia envidiada
eres la seda que recubre mi pecho,
una maquina oxidada, que ha olvidado dado el hecho
que aun no ha aparecido la adorada de mis sueños
No hay comentarios:
Publicar un comentario